Ely

Siendo muy niña encontré por casualidad una revista, más que eso parecía un manual, estaba en una canastita de fibras naturales, que reposaba en la sala. En sus páginas explicaba con detalle los pasos a seguir desde el primer día del embarazo.
Ely, era la bebe protagonista, mi madre la compro, cuando yo estaba en su vientre. Al leerla, me quedaba fascinada con todo el proceso, lo que nunca entendí es porque no me nombraron así , era un nombre acorde conmigo, “cortito” por decir algo… me sonrió, pero es la verdad… pensandolo bien mi nombre lo contiene. Por suerte mi hermana menor se llama así, el día en que mi tía intentaba buscarle un nombre a esa nueva bebe, yo correteaba de la sala al balcón pronunciando ese nombre… no sé si fue por mi insistencia o por coincidencia que le pusieron Eliana: (Ana y Ely).
Me encontré con Ely, la última vez que visitamos el hogar de niños especiales, estaba sentada al fondo, no vino a recibirnos como de costumbre, no sonreía con nuestras ocurrencias, solo quería que mirara su pierna, la joven que conocí, al parecer estaba diferente, no me recibió con la alegría acostumbrada que deja a uno abrumado.
Recorrimos todo el hogar para discapacitados reconociendo, cada habitación, cada uno de los ocupantes era una pieza clave para el inicio de un nuevo proyecto, tan hermoso, ella siempre fue una especie de anfitriona, buscaba sillas para que nos sentáramos y a pesar de sus deficiencias era demasiado despierta. Su pelo corto, su cara llena de vida, sus gustos muy por encima de cualquier impedimento, aún con sus problemas motrices era capaz de cargar una silla, recorrer todo el plantel, regresar y atendernos a nosotros quienes en el fondo necesitamos más atención que ellos mismos.
Me siento débil y frágil como ella, cuando el mundo entero le da la espalda y se hacen ciegos ante su dolor, pero también ante su felicidad, nadie con la disposición que tiene ella para servir y hacerte sentir especial. Las lágrimas me invaden y solo siento placer de sentir. Pensaba… Ella no tiene familia como yo, no tiene una fuerza aparente que la ate al mundo real lejos del padecimiento y la angustia de creer que llegarían a buscarla en cualquier momento.
Hoy vi a Ely, estaba muy al fondo de nuevo sentada debajo de aquel árbol. Al verme, se alegro, me mostro la pierna, me dijo que ese dolor no significaba nada ya y luego sonreía como si me dijera, ya estoy bien, soy yo de nuevo, entro al recinto, se agitaba, sonreía, me daba fuerzas, me hacía sentir que el esfuerzo estaba valiendo la pena, y así termino la visita.
Ahora solo recuerdo sus ojos alegres, su mirada profunda, es de nuevo ella, la misma que vi el primer día que toque las puertas del hogar de niños, quizás la misma que vi al ver aquella revista que encontré por ahí en mi casa de entonces.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s