Usted, no me conoce

De regreso a la ciudad de Santo Domingo, uno se puede encontrar con varios acontecimientos, y por supuesto, fuera de los hermosos paisajes, el color de la tarde, la necesidad de mirar por la ventana, la conciencia de los dominicanos puede conseguir elevarnos a lo sublime, otras veces nos puede provocar una sensación horrible, prácticamente capaz de enojarnos.
Llegamos a la estación de autobuses en La Vega, una de las ciudades más importantes del Cibao Central, llamada Culta, Olímpica y en los últimos años carnavalesca, nos atendió una persona muy cortésmente, aunque no entendí algo relacionado con la boletería, yo que soy de baja estatura tuve que bajarme para verle la cara a través de la ventanilla.
Justo cuando nos íbamos a subir al autobús, llega una señora de contextura gruesa, de apariencia muy fina y de alta sociedad, muy “educada”, estaba por subirse al igual que nosotros en la guagua* , mientras subían los bultos, su hija más pequeña andaba con un perrito chigua gua, lo tenía dentro de una pequeña jaula, en esas el chofer les informa que no pueden subir al autobús con el perro, la señora un poco sobrecargada de bultos y otra niña en sus brazos empezó a hacer un resabio terrible, quiso implantar nuevas reglas y respondió al chofer de forma abrupta.
-Usted no sabe quién soy yo, para hablarme así.
La trifulca se comenzó a generar, la señora exploto como un cohete sin nadie estarlo esperando, mientras el chofer insiste en que el perro no se va a montar; ella por su lado sigue insistiendo que él no sabe quién es ella y que el perro se va a montar en la guagua a como dé lugar, los niños están mirando atentos, lo que hace su mama, todos aguardan para montarse en la guagua.
Mientras tanto nosotros aprovechamos para abordar y nos dimos cuenta que la guagua estaba llena casi a capacidad, solo quedaban 3 asientos en la cocina¬¬* y otro justo en medio, al lado de un señor de nacionalidad haitiana, elegimos el asiento de atrás para ir juntos, tan pronto mire a mi alrededor no entendí donde se iba a sentar la señora con la trulla de niños y supuestamente el perro.
En eso sube la niña, después de mucho alboroto y de que su madre entrara lanzando consignas tales como: – Si el perro se muere le pongo una demanda, usted es una m…. para hablar conmigo porque usted no me conoce, no sabe quién soy yo. Al perro ya lo habían colocado en el portaequipajes del bus, la niña comenzó a inspeccionar los asientos y con tremenda inquietud sube y baja ubicando algún asiento y preguntando si se iban a poder montar, mientras le decía a su mama que no quedaban asientos disponibles.
Entre dimes y diretes transcurrieron los minutos, la guagua se demoraba en salir y la señora no terminaba de decir toda clase de palabras obscenas, yo solo esperaba que el problema se prolongara para que así ella perdiera el viaje, es que calculando la cantidad de asientos solo restaba el que quedaba justo a nuestro lado y el del señor haitiano, si ella se subía me iba a tocar sentarme al lado de ella.
En eso íbamos a arrancar y para mal de todos los pasajeros, ella finalmente abordo con su bebe en los brazos y la pequeña que también iba con ella, la señora se monto justo al lado del señor de nacionalidad haitiana que daba hacia la ventana, por no acercársele a él casi se caía del asiento, mientras que la niña pequeña se sentó a mi lado y tan pronto estuvo ahí, me dijo:
-Ay gracias a Dios, que me toco aquí, si me sentaba ahí ese haitiano me iba a matar.
Unos muchachos que iban en la guagua comenzaron a hacer comentarios jocosos sobre el asiento de la señora al lado del haitiano, y ella les respondió que mejor se callaran y dejaran eso así, que ella ya traía muchos problemas desde antes de subir e hizo comentarios muy despectivos sobre los hermanos ciudadanos de Haití.
Si les digo que no tuve y tengo una especie de indignación y risa por la situación les estaría mintiendo, pero efectivamente la niña de apenas 7 años instalo una breve conversación conmigo y me dijo también que ojala y Lola su perra no se muera por culpa de ese chofer malvado que no sabe quién es su mami.
El camino se hizo largo pues ante esa ternura que envolvía la apariencia física de la creatura, quien no es culpable de una mala crianza, pero que por su actitud me dejo boquiabierta, no obstante se empecinaba en conversar también con el señor de al lado y caminar de un lado hacia el otro a tal punto que cuando nos fuimos a bajar, la niña hacia diligencias para comprar dulces y por poco y sale de la guagua. No creía en el dicho, pero de tal palo tal astilla.
Dominicanismos utilizados:
*Guagua: Autobus de pasajeros
*Cocina: Asiento posterior de el autobus
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One thought on “Usted, no me conoce

  1. Valla, en cuanto a lo pasado, fue un momento raro de intranquilidad, me imagino que la paz soñada por los pasajeros fue interrumpida por los escandalos de la señora, y fue llegando lentamente la paz mientras se le iba olvidando a las personas.

    Aparte la forma de narrar esta historia me ha encantado, pues me metíste en la historia, era yo uno de los pasajero.

    Excelente.

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