Este es el primer poema del 2011 y  se quedará sin titulo por ahora. Algo de especial ha de tener, lo leí por primera vez en la Noche Lunática, además coincide con mi primera participación en ese singular escenario.


Mencionaba en la presentación, a parte de mis nervios, que esta muy apegado a mis orígenes, esos que han vuelto para quedarse y esta bien difícil que salga de ahí. A diario encuentro episodios irrepetibles y el privilegio, por haberlos vivido me embarga constantemente.









Abro el cofre que guarda con desvelo,
Las burbujas azules,
Revestidas con escarcha citadina.
El suelo embriagado,
Por las lluvias pasadas,
Anhelan ver la salida del sol.
La combustión atormenta,
Los caminos placenteros, objetos de luz.
Cuantas estrellas contabilizadas,  en el desierto que pisaba.
Cuantas  piedras obsoletas, esperando reencontrarme.
Cientos de hojas respirando a mí alrededor
Calles marrones mezcladas con amapolas y charcos.
Alambres con púas demarcando el territorio vocacional
Sonidos vegetales, distorsionados por inventos humanos
La ventana surrealista cambió drásticamente.
Es ahora un rectángulo de hierro y celosías.
El colador es una reliquia
Y yo sigo tomando el contenido celestial.
El piso se mueve constantemente
Estoy a punto de mojar mis pies en el piso.
Mis ojos no pueden creer lo que han visto
Mi primer eclipse solar, sin tus suspiros.



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