Suma de reflexiones antiguas en un corto espacio de tiempo

Imagen tomada de Alquimia.

…”Acuérdate de mirar hacia el cielo. Eso expande los límites de la mente y nos recuerda que somos una pequeña parte del inmenso Universo, que está siempre en movimiento..”.

Estos días han tenido mucha sustancia, he podido escribir todo lo que he querido, pero ni modo de eso se trata todo esto. Tenemos que conocer, ampliar la mente y seguir adelante, aperturarnos a los nuevos cambios y hacer todas esas cosas interesantes que buscamos hacer.
Hace unos días caminaba con audífonos por medio de la vega central. La canción que tenia puesta no era la indicada, pero quise sentirme diferente en algunos tramos y en otros solo quería ser una persona normal. Otra de las sensaciones mas comunes que he tenido en estos días, es aquella de sentirme inferior en muchos aspectos. Nadie quiere sentirse inferior a nadie en ningún aspecto, porque en realidad, lo único que ganamos con eso es perder el sentido de nuestra existencia. La existencia, es aquello que ganamos involuntariamente, sobre todo cuando empezamos a despojarnos de las cosas que no funcionan a nuestro alrededor. Es muy fácil quedarse en el área de confort, sin  tener que luchar o reasignarse prioridades.
En este punto, sobresalen de nuevo las manías por controlar las circunstancias, las acciones para quedarnos detenidos con una barrera, la de las lamentaciones, el remordimiento y las lágrimas. Créanme, lo peor que le puede pasar a un ser humano es vivirse victimizando de las circunstancias y las personas, pero lo mejor que puede hacer alguien es sacudirse, batirse, ponerse holgado mientras se zambulle en nuevas experiencias.
Algunas de estas cosas me las digo a mi misma y no es para menos. No creo en métodos de superación personal, solo creo en la voluntad propia que significa aprender a amarse y luego amar a los demás. Amar a los demás antes de amarse a uno mismo, puede ser un camino que genere muchas alegrías pero solo momentáneas, sin embargo, amarnos a nosotros primero significa tener el corazón lleno para dar creando un flujo de energía constante en donde todos tienen incluyéndote a ti mismo.
Decirlo es tan fácil, pero como cuesta. Es una tremenda odisea matizada de circunstancias hostiles y desafortunadas que martirizan el camino, pero con una función que es aprender a volar. Me gustan mucho los verbos nadar, volar y caminar porque a fin de cuentas de eso se trata este escenario en que vivimos. 
Caminar es ir respirando constantemente e ir descubriendo las mejores cosas del mundo. Nadar es intentar llegar siempre a la orilla de nuestras metas y a partir de allí visualizar un horizonte que nos permita descubrir nuevas cosas. Volar es elevarnos sutilmente hacia un lugar neutral, un espacio en el que nos alejamos del mal, para iniciar desde allí capítulos nuevos donde la distancia es ilimitada.

Los tres son verbos para conjugarlos en cualquier momento o en cualquier espacio. En este tiempo que tenemos los pies ubicados en el suelo, podemos hacerlo con múltiples acciones que se unen con un solo lenguaje, el amor.

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