Una muestra auténtica de calidad humana

Protagonista: Marco Bustos
Ciudad: Santiago de Chile

Por: Mairelys Domínguez Pichado
Fotografías cortesia del Facebook de Marco


Que esas acciones pequeñas, sean un regalo constante a nosotros mismos y a todos los que están a nuestro alrededor.


A Marco lo conocí en el primer semestre del magíster en el instituto de estudios urbanos de la PUC.  Junto al resto de mis compañeros, compartimos en algunas actividades, para luego dejar de vernos por un largo espacio de tiempo. El año pasado, Marco volvió a las aulas y nos volvimos a encontrar en algunas clases, otras veces en los pasillos o en el patio de central de Lo Contador. Uno de los recuerdos más frescos que conservo de él, pertenece al verano pasado. Por esos días yo  recién estrenaba mi bicicleta e iba desde mi casa en el centro a Providencia. Marco me alcanzó a la altura del metro Salvador, justo en uno de los puentes que cruzan el Mapocho. La conversación que sostuvimos durante todo el trayecto hasta la universidad fue muy entretenida.

La penúltima vez que hablamos, fue en una venta de libros que se hacía en el instituto. Yo estaba en la biblioteca y salí a comprar un café, que en esa ocasión me ayudaría a no morir en el intento de sacar una tesis adelante. Esta conversación fue decisiva, ya que los dos mencionábamos la cantidad de actividades que teníamos pendientes, pero que claramente él tenía muchas más por hacer que yo. Me contó que había dormido pocas horas, mandando mails en su rol de ayudante de algunos cursos, tenía compromisos fuera de Santiago y además otras actividades que le generarían mayores ingresos económicos. Marco es uno de esos chicos que se esfuerzan por sacar adelante un magister por sus propios medios, trabajando duro y manteniendo una actitud positiva, holgada, ligera dejando como resultado una empatía con las personas que le rodean.


Cuando le informé que lo consideraba “Gente Maravillosa”, me dijo que se sentía privilegiado, pero que no entendía el porqué. En nuestra reunión para esta historia, le pregunté sobre mis inquietudes lo que ayudó a reforzar mis intuiciones. Me hizo mucho sentido entender el origen de un Marco sociólogo, que provenía de la V Región, pero que había estudiado en el norte. Ha estado viviendo en Santiago en los últimos años donde ha conocido a muchas personas, pero decirles que se lleva de maravilla con nosotros los extranjeros seria redundar. Sus ocupaciones actuales son extensas, pero de las más recientes tenemos, pertenecer al Colectivo Rescata, un plan de acción patrimonial que ganó un FONDAP, trabaja en una Agencia acreditadora de carreras universitarias, es ayudante de algunos cursos y unas cuantas cosas más…

A todo esto ustedes se siguen preguntando que vi yo en Marco para incluirlo en Gente Maravillosa y yo les responderé: En él he visto una persona transparente, sana y colaboradora. Es un luchador, como todos esos estudiantes chilenos que se esfuerzan al máximo para dar lo mejor de sí. Estos atributos que les mencionó, se complementan con una de las frases más sinceras que alguien me haya dicho: -“No tengo porque hacerle daño a la gente, me llevo bien con todo el mundo”. Creo que esto es un indicador preciso de calidad humana, sumado al hecho de saberse a gusto con las circunstancias que les ha tocado vivir como el resto de nosotros.

Ese mismo día me mostró unas fotos que le hizo al cerdito (peluche) de su polola*. Resulta que nuestro Marco secuestró el cerdito o chanchito, desde la mañana para darle un paseo fotográfico por todos los lugares de Santiago por los que le tocara pasar. Vi fotos del chanchito esperando el metro, en la facultad, en las calles y en lugares inigualables. Ese detalle fue un detonador, él era creativo, sin complejos, pero más que nada apasionado por la vida y sus detalles. Es un ser humano que vive el día a día y que hace una de las cosas más difíciles, pero eficaces en esta travesía: Cerrar círculos, respirar y seguir adelante.

Gracias Marco por la espontaneidad, el buen ánimo y concederme siempre una buena platica.



*Polola: En chile la palabra “pololo” significa pretendiente o novio. Esta palabra viene del mapudungun “piulliu” que significa mosca y metaforiza al novio alrededor de la novia, igual que mosca a la fruta. De ahí también las palabras “polola” y “pololear”. Fuente: etimologias.dechile.net


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