Días de locura

Tengo muchas emociones atoradas en el pecho. Todas se han formado en estas semanas, han sido unos meses intensos. Todo ha valido la pena, estoy muy esperanzada de mi vida, de las circunstancias, básicamente de todo lo que ocurre.

Es magnífico despertarse y ver la luz en la mañana, poder prepararse un té, un café o un chocolate caliente. Es hermoso sentir las sabanas tibias porque estuviste aquí conmigo y ahora te dispones a ir al trabajo. Yo también me preparo para trabajar en el “living-oficina”.


Ha sido maravilloso ver el parrón de uvas crecer desde el día en que acepte sentimientos del pasado. Ha sido hermoso comunicarme con tu presente. 


Es un privilegio respirar consiente de mis defectos o virtudes mientras la tierra se mueve, las horas pasan, me detengo a preparar mi almuerzo, veo un poco de televisión. La rutina se extiende pero se acerca la hora en que regresaras y me detengo nuevamente a acomodar todas las piezas que quedaron sueltas desde la mañana. Salgo a tomar sol para llenarme de energía. Tomo algunas fotografías de las flores del patio, corto algunas y las pongo en mi escritorio. Ahora trabajo en uno provisional que añadí para estar más cómoda.
Tenemos una visita especial, se llama Cookie. Es la perrita de una amiga que está de viaje, está con nosotros desde hace 5 días. Me acostumbré a ella, es mi compañera. Se duerme, me sugestiona para que la saque al parque de la esquina. Es un amor de animal, siento tanta ternura por ella…ya viene el lunes y posiblemente el martes la vengan a buscar.
He buscado todas las técnicas para que Silvestre el perrito de mi vecina no “moleste” a Cookie. No sé si mis técnicas han surtido efecto pero hace días que Silvestre se alejó de ella, creo que hasta miedo le tiene. 

Aunque he tenido algunas horas de respiro, me siento cansada. Salir a caminar por la ciudad, por nuestro antiguo barrio fue genial, me reí mucho, disfruté al ver la gente conversando…disfruté ver la gente existiendo.

Hoy el cansancio me doblegó, mi humor no era el más acogedor pero fui a mi lugar favorito de Santiago: La Vega central (el mercado). Jamás había visto tanta gente junta, era una locura, muchos productos, muchas frutas, vegetales, carne, hoy había de todo. Ese lugar tiene una riqueza que no se puede medir. Me agrada ver gente de mi tierra trabajando humildemente en ese lugar. Caminando por uno de los pasillos, vi una familia haitiana y pensé en que éramos individuos de una misma isla encontrándose en el sur del mundo.


Es una belleza la vida 

Es un desafío

Son las letras que me diste

Es el beso que alivia, me sacude, me despierta

Soy yo aprendiendo de todos

Es todo nutriéndose de mí
Es el puente

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s